A partir de ese día, las cosas cambiaron, pero no para peor, sino más bien, para todo lo contrario, y tanto es así, que son infinidad de momentos los que recuerdo.

- Esas salidas que seguíamos teniendo, y esas confidencias, y aunque por aquella época hubo un momento en el que estuvimos, unos día sin hablar(raro en nosotros), cada vez se hacía más duro y eterno, el momento en el cuál volveríamos a tener contacto.
- Empezábamos un nuevo curso, sin antes celebrar, una fecha señalada en la que tanto el día como la música, como los detalles que sucedieron, siguen aún manteniéndose, y teniendo un sitio privilegiado, que lo podemos sentir y ver todos los días, por lo que representa, a veces “guardianes”, y otras una buena “compañía”.
- Ilusiones puestas ante lo que comenzaba, desilusiones al no cumplir las expectativas, angustias y alegrías, pero todo ello compartido siempre, y superado con la ayuda que cada uno aportaba para que todo se solucionara.
- Grandes descubrimientos, que uno ni se podía imaginar, y con el tiempo, y con las pruebas se fueron disipando, para finalmente, llegar a la respuesta.