MALAS INTERPRETACIONES
Como toda conversación, se empieza como suele ser normal, con un “hola ¿Qué tal estas?, y preguntas varias, referidas principalmente, a temas básicos que se sacan cuando se conoce a una persona nueva.
Pues bien, pregunta, tras pregunta, todo iba bien, hasta que llegado el momento, se llegó a una, que era de lo más normal, con una contestación de lo más normal, pero según en ese momento se leyera, podía llevar a equívocos.
Efectivamente llegaron, y la posterior discusión, y explicación de lo que se intentaba trasmitir.
Pero como, cuando uno se comunica por escrito, se pierden esos matices o gestos, y claro, no hay comparación, y hasta es comprensible que se produzcan.
Bueno después, de malos gestos, diversas palabras, unas más subidas de tono que otras, pero siempre, a pesar de todo desde el respeto, uno se plantea claro está “Cierro la ventana y me olvido”.
Pues no, las cosas sucedieron de forma contraria, porque algo me decía o me impulsaba a hacer todo lo contrario ¿Por qué lo hacía? Ni yo mismo lo podía explicar.
